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Ver cookiesRegresó de la deportación en 2022
Cuando comenzó la invasión a gran escala, Kira tenía 11 años y vivía en Mariúpol con su padre, su único tutor después de que su madre falleciera en su infancia. Un día, un ataque aéreo ruso lo cambió todo: Kira fue testigo de la muerte de su padre. Herida mientras intentaba huir de la ciudad destruida, fue llevada por las fuerzas de ocupación a un hospital en Donetsk. Sola y con dolor, logró encontrar un teléfono y llamar a su abuelo, contándole lo que había sucedido y rogándole que fuera a buscarla. En el último momento, justo antes de que fuera puesta en adopción en Rusia, su abuelo cruzó peligrosos puntos de control y la trajo de regreso a Ucrania.
Su acción hoy moldea un mañana más seguro y brillante para los niños ucranianos
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