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Ver original28 de octubre de 2024

El 27 de octubre, la instalación artística “Empty Beds” (Camas vacías) se inauguró en el barrio de la Pequeña Ucrania, en Manhattan, Nueva York.
Con una extensión de 30 metros, este mural muestra fotos de camas infantiles vacías, cada una un símbolo de un niño ucraniano deportado o trasladado por la fuerza por las fuerzas rusas. Las camas representadas en el mural pertenecieron alguna vez a niños que vivieron bajo ocupación y experimentaron las brutales realidades de los crímenes de guerra rusos.
Gracias a esfuerzos coordinados, muchos de estos niños han regresado a salvo a Ucrania. Pero miles permanecen en territorios ocupados o en Rusia, separados de sus familias y su patria.
El fotógrafo Phil Buehler, en colaboración con la Bird of Light Foundation, creó este mural para crear conciencia mundial sobre el abuso sistemático y la coacción de Rusia hacia los niños ucranianos.
Entre las historias compartidas en el mural se encuentra la de Rostyslav, un joven de 17 años de Radensk, un pueblo en la región de Jersón que ha estado bajo ocupación desde el inicio de la invasión a gran escala de Rusia. Cuando fue presionado para renunciar a su ciudadanía ucraniana por un pasaporte ruso, Rostyslav se negó. Posteriormente fue detenido y torturado, pero más tarde escapó de regreso a Ucrania. Su testimonio sobre los crímenes rusos contra los niños ha sido compartido ante el Congreso de los Estados Unidos.
La instalación “Empty Beds” es parte de la iniciativa Bring Kids Back UA, en cooperación con organizaciones como Save Ukraine y la Red Ucraniana de Derechos del Niño.
